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Oídio vs mildiu: cómo distinguirlos (y por qué el tratamiento no es el mismo)

Ambos son hongos, ambos llenan la hoja de manchas raras y muchos huertistas los confunden a simple vista. Pero uno ama la sequedad y otro necesita agua libre en la hoja, y tratar uno con el remedio del otro no funciona.

Hoja cubierta por el polvo blanco característico del oídio
Foto: Björn S. / CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Oídio y mildiu son, con diferencia, las dos enfermedades fúngicas que más confusión generan en huerto y jardín. Los dos aparecen en la hoja, los dos avanzan rápido y los dos pueden arruinar una cosecha si se dejan avanzar. Pero son hongos distintos, con condiciones ambientales casi opuestas para desarrollarse, y aplicar el tratamiento de uno sobre el otro es la razón por la que tanta gente rocía azufre o cobre sin que la mancha remita. Antes de tratar nada, hay que saber a cuál de los dos te enfrentas.

Oídio: el polvo blanco que ama el ambiente seco

El oídio se reconoce por una capa de polvo blanco-grisáceo que cubre la superficie de la hoja, sobre todo el haz, como si se hubiera espolvoreado harina. Empieza en manchas circulares pequeñas y se extiende hasta cubrir la hoja entera, y también puede aparecer en tallos tiernos y en la flor. Su particularidad más importante, y la que menos gente conoce, es que no necesita agua libre en la hoja para germinar: le basta humedad ambiental moderada y días templados, y una lluvia intensa puede incluso frenarlo al arrastrar las esporas. Por eso es tan común en veranos secos con noches algo húmedas y en cultivos con poca circulación de aire: calabacín, pepino, rosales, vid y, en menor medida, tomate.

Mildiu: la mancha aceitosa que necesita agua sobre la hoja

El mildiu se manifiesta de forma muy distinta: en el haz aparece una mancha amarillenta y aceitosa, de bordes difusos, y en el envés, justo debajo, se forma un fieltro blanco-grisáceo o violáceo que es la esporulación del hongo. A diferencia del oídio, el mildiu sí necesita agua libre sobre la hoja para que sus esporas germinen: lluvia, rocío persistente o un riego por aspersión mal gestionado son la puerta de entrada. Es la gran plaga de tomate y patata en primaveras húmedas, y también afecta a la vid con un hongo distinto pero de comportamiento parecido.

La diferencia que de verdad importa: qué tiempo los favorece

  • Oídio: ambiente seco, poca lluvia, calor moderado y humedad ambiental sin agua libre sobre la hoja. Avanza más en veranos secos con algo de nubosidad que en veranos de lluvia frecuente.
  • Mildiu: lluvia, rocío que tarda en secar, riego por aspersión que moja la hoja, primaveras y otoños templados y húmedos. Casi desaparece en rachas largas de tiempo seco.

Esta diferencia climática es la primera pista para saber a cuál te enfrentas antes incluso de mirar la hoja de cerca.

Cómo distinguirlos a simple vista

  • Color y textura: el oídio es un polvo blanco uniforme que se puede frotar con el dedo y mancha; el mildiu es una mancha aceitosa amarillenta que no se frota, porque es tejido de la hoja ya dañado.
  • Dónde aparece: el oídio se ve sobre todo en el haz, la cara de arriba; el mildiu suele mostrar la mancha en el haz y el fieltro esporulado característico en el envés, justo debajo.
  • Prueba del dedo: pasa el dedo por la mancha blanca. Si se desprende como polvo, es oídio. Si no se desprende y la hoja está dañada por debajo, es mildiu.
  • Condición reciente del tiempo: si ha llovido o ha habido rocío persistente los días anteriores, apunta a mildiu; si ha hecho calor seco, apunta a oídio.

Tratamiento del oídio

  • Azufre en polvo o mojable, el tratamiento de referencia contra el oídio, tanto preventivo como en fases iniciales. Ojo con la temperatura: no se debe aplicar con más de 28-30 ºC de calor ambiente porque quema la hoja.
  • Bicarbonato potásico diluido en agua con un poco de jabón potásico como adherente, un remedio casero razonablemente eficaz en focos leves.
  • Mejorar la aireación: marco de plantación más amplio y una poda de aclareo moderada para que circule el aire reducen mucho la humedad ambiental que el oídio necesita.
  • No pasarse con el nitrógeno: el exceso de abonado nitrogenado da brotes blandos y muy susceptibles, igual que ocurre con el pulgón.

Tratamiento del mildiu

  • Cobre, en forma de caldo bordelés u oxicloruro de cobre, es el tratamiento de referencia y actúa sobre todo como preventivo: hay que aplicarlo antes de que lleguen las condiciones de humedad, no solo cuando ya se ve la mancha.
  • Reducir el tiempo que la hoja está mojada es la medida que más cambia el resultado: cambiar el riego por aspersión por riego por goteo evita mojar la hoja directamente y corta buena parte del problema de raíz.
  • Regar por la mañana, nunca al atardecer, para que la planta llegue seca a la noche en vez de pasar horas de humedad con temperaturas más frescas.
  • Retirar y destruir las hojas y frutos ya afectados sin dejarlos en el suelo ni en el compost, porque el hongo puede sobrevivir en los restos vegetales.

Prevención común a las dos enfermedades

  • Marco de plantación amplio y poda de aclareo para que corra el aire.
  • Rotación de cultivos, sin repetir la misma familia de planta en el mismo sitio cada año.
  • Riego dirigido a la base de la planta, evitando mojar el follaje siempre que se pueda.
  • Revisión frecuente del envés de la hoja, el mismo hábito que ayuda a detectar a tiempo plagas como la mosca blanca, el pulgón o la araña roja, que en la hoja se confunde a veces con un hongo y no lo es.

Preguntas frecuentes

¿Puedo mezclar azufre y cobre en el mismo tratamiento? Mejor no aplicarlos el mismo día ni mezclados en el pulverizador: ambos pueden ser fitotóxicos si se combinan o se aplican demasiado seguidos. Espacia los tratamientos varios días si necesitas usar los dos.

¿Pueden aparecer oídio y mildiu a la vez en la misma planta? Sí, sobre todo con cambios bruscos de tiempo, un periodo seco seguido de lluvias. En ese caso hay que identificar cada mancha por separado y tratar cada una según su lógica, no aplicar un único producto para las dos.

¿Existen variedades resistentes? Sí, y merece la pena mirarlo al comprar semilla o planta: hay variedades de calabacín, pepino, vid y otros cultivos con resistencia genética específica al oídio, y clones más tolerantes al mildiu. No eliminan el riesgo del todo, pero lo reducen bastante.

Herramientas que usamos


Saber distinguir oídio de mildiu antes de tratar ahorra productos, tiempo y plantas. Si el problema en tu huerto viene más por insectos que por hongos, el resto de plagas habituales están cubiertas en plagas del tomate y cómo combatirlas y en cómo eliminar el pulgón.