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Cuándo y cómo podar el olivo: vareta, aclareo de copa y vecería

El olivo es el extremo opuesto a la vid dentro de la misma familia de leñosas mediterráneas: un árbol que puede vivir siglos y cuya poda no busca renovar madera, sino gestionar cuánta luz recibe una copa que apenas cambia de esqueleto.

En la guía anterior vimos que la vid renueva casi el cien por cien de su madera productiva cada invierno, porque solo da racimos sobre el brote del año. El olivo es justo lo contrario. Es un árbol de crecimiento lento pero extraordinariamente longevo —hay ejemplares documentados con más de tres mil años que siguen dando aceituna— y su tronco y ramas principales se conservan prácticamente toda la vida del árbol. Aquí la poda no renueva esa estructura, la despeja. El problema central ya no es "qué madera cortar para que fructifique", sino cuánta luz y aire necesita la copa para producir bien y no agotarse.

Vareta, chupón y desvaretado: lo primero que hay que quitar

En la vid, la vara era precisamente el elemento que se buscaba conservar para tener cosecha. En el olivo pasa lo contrario: la vareta —también llamada chupón, espigón o sierpe según la zona— es un brote vertical muy vigoroso que nace del tronco o de la base de una rama principal, casi siempre a final de primavera. El propio árbol los saca en parte para proteger el tronco del sol directo, pero si se dejan crecer le quitan savia a las ramas que sí interesa que fructifiquen. Quitarlos es una de las tareas más recurrentes de la poda de mantenimiento, y tiene nombre propio: desvaretado. Solo se conserva una vareta a propósito cuando se quiere usar para renovar un pie dañado o una rama principal perdida — el resto, fuera.

Formación: vaso multitronco o mono-cono

El sistema de formación más extendido en el olivar español es el vaso, aunque con dos variantes que conviene distinguir:

  • Mono-cono (un solo pie): se selecciona un único tronco, se despeja de brotes hasta una altura de cruz de entre 80 y 120 cm, y se dejan de 2 a 4 ramas principales que abren la copa en forma de vaso lobulado, no esférico, para que entre luz por todos los lados. Es el sistema habitual cuando se busca recolección mecanizada con vibrador de tronco.
  • Multitronco: la cepa se deja con varios pies (normalmente 3-4) que nacen de la misma base, cada uno con su copa parcial. Es el sistema tradicional del olivar de secano y de los olivos más centenarios: más resistente al viento y menos vulnerable si se pierde un pie por enfermedad, pero más difícil de mecanizar.

La elección entre uno y otro depende sobre todo de la variedad, la región y si se prioriza mecanizar la recolección o mantener el manejo tradicional.

Aclareo de copa: que pase el pájaro volando

Una vez formado el árbol, la poda anual o bienal ya no cambia la estructura, solo la mantiene despejada. Es la poda de aclareo, y su objetivo se resume en un dicho muy repetido entre olivareros: hay que dejar la copa lo bastante abierta como para que un pájaro pueda volar a través de ella sin rozar las alas. En la práctica significa eliminar:

  • Ramas que crecen hacia el interior de la copa, en vez de hacia fuera.
  • Ramas cruzadas entre sí, que se rozan y se hacen heridas.
  • Chupones y varetas del año.
  • Madera seca o con signos de enfermedad.

Una copa demasiado cerrada no solo produce menos en su interior por falta de luz: también retiene humedad, y esa humedad estancada es justo el ambiente que necesita el repilo, la enfermedad fúngica más citada del olivar, para instalarse.

Vecería: por qué el olivo no da lo mismo todos los años

Aunque hagas exactamente la misma poda todos los inviernos, el olivo tiende a alternar un año de cosecha abundante con uno de cosecha escasa. Es la vecería o alternancia productiva, y no es un capricho: producir miles de aceitunas consume una cantidad enorme de reservas de carbohidratos, y tras un año de carga fuerte el árbol reduce la brotación y los puntos de flor del año siguiente para recuperarse. No se puede eliminar del todo, pero sí amortiguar: en un año de carga conviene una poda algo más intensa de aclareo, para reducir el exceso de puntos productivos y aligerar el gasto del árbol; en un año de descarga basta con mantenimiento ligero. Algunas fuentes agronómicas recomiendan directamente pensar la intensidad de poda en ciclos de dos años, no año a año por separado.

Poda de rejuvenecimiento: cuando la copa se ha descontrolado

A partir de los 25-30 años, o en olivos que llevan mucho tiempo sin podar, la copa puede volverse tan densa y descontrolada que ya no basta con el aclareo habitual. Aquí entra en juego una característica que el olivo tiene y que apenas se ve en el resto de frutales de esta serie: acumula una enorme cantidad de yemas latentes bajo la corteza de la madera vieja, capaces de rebrotar con fuerza en cuanto reciben luz. La poda de rejuvenecimiento se apoya en esto para recuperar árboles abandonados, pero con una condición importante: no se hace de golpe. Sobre un árbol muy descuidado, cortar toda la copa vieja en un solo invierno puede dañarlo seriamente o dejarlo sin producción durante varias temporadas. Lo habitual es repartir la intervención en 2-3 años sucesivos, buscando siempre un equilibrio entre la hoja que se conserva —que es la que alimenta al árbol— y la madera vieja que se retira.

Cuándo podar: depende del destino de la aceituna

La época de poda del olivo tiene más matices que en el resto de la serie porque está ligada a cuándo se recolecta. Como norma general, se poda a final de invierno o principio de primavera, entre febrero y abril, cuando ya ha pasado el riesgo de heladas fuertes pero el árbol aún no ha entrado en plena brotación, lo que favorece una buena cicatrización. Si el destino es aceituna de mesa, la recolección es más temprana (en verde) y la poda suele adelantarse a noviembre-diciembre, justo después de recoger. Si el destino es almazara, la recolección es más tardía y la poda se hace más tarde, entre febrero y abril.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que podar un olivo adulto? No hace falta todos los años con la misma intensidad. Muchos olivareros alternan un año de poda algo más intensa con uno de mantenimiento ligero, precisamente para amortiguar la vecería.

¿Puedo dejar crecer una vareta si me parece que va a dar una rama útil? Sí, pero de forma deliberada: se selecciona una y se deja crecer solo si va a servir para renovar un pie o una rama principal dañada. El resto de varetas se retiran, porque compiten por savia sin aportar cosecha.

¿La poda de rejuvenecimiento se puede hacer en un solo invierno? No es recomendable en un árbol muy abandonado. Repartirla en 2-3 años protege al árbol y evita dejarlo sin producción varias temporadas seguidas.

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