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Injerto de escudete en verano: cómo y cuándo hacerlo, paso a paso

Julio y agosto no son solo meses de cosecha, son la ventana clásica del injerto de escudete, la técnica con la que se propagan la mayoría de los rosales, cítricos y frutales de hueso que se venden en vivero. Con savia circulando y un cuchillo bien afilado, se hace en menos de un minuto por yema.

Cicatriz de un injerto ya soldado en la corteza de un árbol
Foto: Kobako / CC BY-SA 2.5, vía Wikimedia Commons

Cuando se habla de injertar, la mayoría piensa en invierno: varetas guardadas en la nevera y el injerto de púa clásico sobre el patrón todavía dormido. Pero hay otra familia de injertos, la de yema o escudete, que se hace justo al contrario, en pleno verano, con el patrón en plena actividad y savia circulando bajo la corteza. Es la técnica con la que se propagan comercialmente la mayoría de los rosales, muchos frutales de hueso y buena parte de los cítricos de vivero, porque necesita muy poca madera de la variedad a propagar —una sola yema— y prende con una tasa de éxito alta si se hace en el momento adecuado. Ese momento, para buena parte de España, es exactamente ahora.

Qué es el injerto de escudete

El injerto de escudete, también llamado injerto de yema, consiste en trasplantar una sola yema, junto con un pequeño escudo de corteza, desde una rama de la variedad que quieres propagar —la vareta portayemas— hasta un corte en forma de T abierto en la corteza del patrón, el árbol o arbusto ya enraizado que le dará el sistema radicular. A diferencia del injerto de púa, aquí no se une madera con madera: la yema queda alojada bajo la corteza del patrón, sujeta con una atadura, y es el propio patrón el que la nutre hasta que suelda.

Las dos ventanas de verano, y por qué no es la misma yema

Aquí está el matiz que casi nadie explica bien: en verano hay dos formas de injertar a escudete, y la diferencia es si quieres que la yema brote este mismo año o el que viene.

  • Ojo velando o yema viva, aproximadamente hasta mediados de julio: la yema prende y brota en las semanas siguientes, así que necesita todavía bastante temporada de calor por delante para hacer madera antes del frío.
  • Ojo durmiente o yema dormida, desde finales de julio hasta septiembre: la yema prende pero se queda dormida hasta la primavera siguiente, cuando brota con fuerza. Es la ventana más cómoda para quien injerta sin prisa ni experiencia previa, porque no depende de la temporada de crecimiento que quede por delante. Si estás leyendo esto a finales de julio, es justo la ventana en la que estás entrando: la más tolerante de las dos.

Qué necesitas antes de empezar

  • Un patrón ya establecido, de uno o dos años, con el grosor aproximado de un lápiz y corteza lisa en la zona donde vayas a injertar.
  • Una vareta portayemas de la variedad que quieres propagar, cortada de un brote sano de esta temporada, con las hojas recién recortadas dejando solo el rabillo del pecíolo como asa para manejar la yema.
  • Un cuchillo de injertar bien afilado; con una tijera o un cúter normal el corte queda irregular y la yema prende peor.
  • Rafia o cinta de injertar para atar, y opcionalmente parafilm para sellar sin ahogar la yema.

Cómo hacer el injerto de escudete paso a paso

1. Comprueba que el patrón "está en savia"

Haz una pequeña incisión de prueba en la corteza del patrón. Si se despega con facilidad de la madera de debajo, hay actividad suficiente para injertar. Si se queda pegada y cuesta separarla, el patrón está seco de savia, casi siempre por falta de riego, y conviene regar unos días antes de volver a intentarlo.

2. Corta la yema de la vareta portayemas

Con el cuchillo de injertar, haz un corte fino que arrastre la yema junto con un escudo delgado de corteza y algo de madera, de arriba abajo, de unos 2-3 cm de largo. Cuanta menos madera lleve pegada el escudo, mejor prende, así que conviene practicar el gesto en ramas de descarte antes de usar la vareta buena.

3. Abre el corte en T en el patrón

En una zona lisa del patrón, a la altura donde quieras el injerto, haz un corte vertical de unos 2-3 cm y otro horizontal en su parte superior, formando una T. Con la punta del cuchillo, despega con cuidado las dos solapas de corteza sin llegar a arrancarlas.

4. Inserta la yema

Desliza el escudo con la yema bajo las dos solapas de corteza, empujándolo hacia abajo hasta que quede bien encajado y la parte superior del escudo coincida con el corte horizontal de la T. La yema en sí debe quedar al descubierto, sin tapar.

5. Ata sin ahogar la yema

Envuelve la zona con rafia o cinta de injertar, empezando por debajo y subiendo en espiral apretada, cubriendo toda la herida pero dejando la yema y su rabillo asomando. Una atadura floja deja entrar aire y seca el escudo; conviene revisarla en dos o tres semanas para aflojarla antes de que empiece a estrangular la rama.

6. Comprueba el prendimiento

Pasadas dos o tres semanas, toca el rabillo del pecíolo que dejaste como asa: si se desprende solo con un roce suave, la yema ha prendido. Si sigue pegado, seco y quebradizo, no ha prendido y toca esperar a la próxima ventana.

7. Según la ventana, actúa distinto

Si injertaste a ojo velando y ya ha brotado, despunta el patrón justo por encima del injerto para forzar todo el vigor hacia la yema nueva. Si injertaste a ojo durmiente, no toques el patrón todavía: espera al reposo invernal o al arranque de la primavera siguiente para cortarlo por encima del injerto, justo cuando la yema esté a punto de brotar por sí sola.

Errores que hacen fracasar el injerto

  • Usar una vareta portayemas ya mustia o cortada varios días antes: la yema debe injertarse el mismo día que se corta, o como mucho unas horas después, envuelta en un paño húmedo.
  • Cortar un escudo demasiado grueso, con mucha madera detrás de la yema: prende peor que uno fino.
  • Injertar sobre un patrón sediento, con la corteza pegada a la madera y sin savia circulando.
  • Atar demasiado flojo o demasiado tarde, dejando que la herida se seque antes de cerrar bien la atadura.
  • Esperar a octubre o noviembre pensando que "total, es como el verano": sin savia circulando, la yema no prende.

Qué especies se propagan bien así

El escudete es el método estándar para rosales —casi todos los de vivero llevan la variedad de flor injertada sobre un patrón silvestre más resistente—, y funciona muy bien en frutales de hueso, cítricos y, con algo más de práctica, en el olivo. Si ya sabes podar alguna de estas especies, injertarla es el paso natural siguiente: la técnica de poda está en poda de melocotonero y ciruelo, poda de limonero y otros cítricos y poda de rosales.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia del injerto de púa? El de púa se hace en invierno, con el patrón dormido y varetas guardadas de la poda, uniendo dos trozos de madera. El de escudete se hace con el patrón activo, en primavera o verano, y solo mueve una yema, no un trozo de rama.

¿Puedo injertar cualquier variedad sobre cualquier patrón? No. La compatibilidad depende del parentesco botánico: en general funciona bien dentro del mismo género o entre especies muy cercanas, pero no, por ejemplo, un cítrico sobre un patrón de rosal. Ante la duda, injerta sobre un patrón de la misma especie.

Herramientas que usamos


El injerto de escudete premia la práctica más que ninguna otra técnica del huerto: las primeras yemas seguramente no prendan, y es normal. Si prefieres multiplicar una planta sin depender de un patrón compatible, la alternativa más sencilla es el esqueje, explicado paso a paso en cómo hacer esquejes, y para situar esta tarea dentro del resto del año tienes el calendario de poda mes a mes.